Archivo por ‘Ilustraciones’

Se Necesitan Doblar Las Dos

Publicado:26 marzo, 2011, 1 Comentario

SIN ARREPENTIMIENTO COMPLETO NO ENCONTRARIA PAZ
Sal. 51:17.

           Guillermo Dawson refirió en cierta ocasión esta historia para ilustrar cuán humilde debe mostrarse el alma antes de que pueda hallar la paz. Dijo que en unos cultos de avivamiento, un jovencito que estaba acostumbrado a las peculiaridades de los metodistas, dijo a su madre al volver de uno de los cultos: —Madre, don Fulano de Tal está arrepentido y buscando la paz con Dios; pero no la encontrará esta noche. Y preguntó la madre: —¿Por qué dices eso, hijo?
         —Porque sólo tenía doblada una rodilla, madre; y no hallará la paz mientras no doble las dos.
        Y en verdad, mientras la convicción de pecado no nos humille por completo, y hasta que perdamos toda confianza en nosotros mismos no podremos hallar al Salvador.

Venenos

Publicado:25 marzo, 2011, No Hay Comentarios

     Hay venenos que poseen apariencia engañosa, pues su aspecto que es aparentemente agradable, atrae numerosas víctimas. Tenemos por ejemplo el caso de una planta llamada “alojetón” que se encuentra en los pequeños desiertos. Además de ser atractiva a la vista se le puede extraer agua. Al ganado le gusta mucho esa planta, y le ocasiona la muerte segura. Para ilustrar este hecho se recuerda un caso pasado con un estanciero norteamericano.
      John Ward, de Idaho, dirigiéndose al campo para ver su rebaño, se encontró con un cuadro desolador: Ochocientas setenta y seis de sus ovejas habían muerto, víctimas del terrible “alojetón”. Centenares todavía estaban vivas, pero estaban tambaleantes y a punto de morir. Un veterinario de la localidad dijo que nada podría hacer, pues no había antídotos para el “alojetón”.
      Este hecho nos recuerda la advertencia del sabio Salomón: “No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la copa, se entra suavemente; mas al fin como serpiente morderá y como áspid dará dolor.” (Proverbios 23:31, 32).

Sobrellevando La Carga

Publicado:24 marzo, 2011, No Hay Comentarios

LA NIÑA Y SU CARGA
Romanos 15:1, 2.

          Cierta amable señora, yendo de paseo, topó de pronto con una niña que en sus brazos llevaba a un pequeñuelo, tan gordito, que la señora pensó: “Debe pesar más que ella.” Se acercó amablemente, y le dijo:
          —Hija mía, ¿no te parece que este niño es demasiado pesado para ti?
          Y la pequeña, sonriendo feliz, le contestó:
          —¡Oh, no, señora! ¿No ve usted que es mi hermanito?
          Hermanos: ¿Sobrellevamos así, las cargas de nuestros hermanos más débiles, y cumplimos la ley cristiana, como nos amonesta el apóstol?

—Dic. Anéc. Ilustr. Bíblicas.

Listo Para Morir

Publicado:23 marzo, 2011, No Hay Comentarios

NO SOLAMENTE LISTO A SUFRIR POR CRISTO, SINO A MORIR POR EL
Mat. 16:24, 25.

           En Munich, en 1527, Jorge Wagner fue puesto en la prisión por causa de su religión, y se usaron con él todos los medios para hacer que se retractara. Cuando estaba en el camino al patíbulo, la procesión se paró delante del Palacio para escuchar la lectura de sus herejías, y uno de los teólogos le preguntó: —Jorge, ¿no tiene miedo de morir? ¿No le producirá gozo volver con su esposa y sus niños? El replicó: —¿A quién prefiero más bien ir? —¡Retráctese y podrá volver a ellos! —gritó imperativamente su interlocutor.
          Antes de llegar a la hoguera, se encontró con su esposa y sus niños, quienes le rogaron que se retractara y volviera con ellos; pero él contestó: —Mi familia es tan preciosa para mí que todas las riquezas del Duque no podrían comprarla; pero de ella me separo por el profundo amor que tengo a Dios.
          El teólogo le preguntó: —¿Verdaderamente cree en Dios tan profundamente como ha dicho? —Sería muy difícil ir a una muerte tan terrible si no tuviera esta fe.
          Un sacerdote ofreció decir misa por él después de su muerte, y Jorge replicó: —Orad por mí ahora: que Dios me dé paciencia, humildad y fe, porque después de la muerte no necesito oraciones.

—C. L. Neal.

Instruye Al Niño En Su Carrera

Publicado:22 marzo, 2011, No Hay Comentarios

    Un pastor evangélico, de visita en la península de Yucatán, México, se dio cuenta de que muchos jóvenes, hijos de familias cultas y de buena posición económica, hablaban el castellano a la manera de los mayas de la región, sin ser ellos mismos de ese grupo étnico. Muchos de los jóvenes, a pesar de su educación universitaria, no perdían el acento y giros del lenguaje característicos del pueblo maya. Al comentar con extrañeza y curiosidad este asunto con un amigo lugareño, éste le explicó que las familias pudientes empleaban como nodrizas y niñeras para sus hijos a mujeres mayas, las cuales trasmitían a los niños su manera de hablar peculiar. La manera de hablar de las niñeras prevalecía sobre el hablar de los padres de los niños, dado que éstos imitaban a las niñeras con las que pasaban más tiempo. ¡Cuán importantes son los primeros años de vida!

El Poder De La Oración

Publicado:16 noviembre, 2010, 1 Comentario

     Cuando Hudson Taylor fue a China, viajó en un velero. Al aproximarse al estrecho entre la península meridional de Malasia y la isla de Sumatra, escuchó un fuerte golpe en la puerta de su camarote. La abrió, y vio al capitán del barco.
     —Señor Taylor —le dijo—, no tenemos viento, y corremos el grave riesgo de encallar en la costa, y temo que las gentes puedan ser caníbales.
     —¿Qué puedo hacer?—preguntó Taylor.
     —He oído que usted cree en Dios. Quiero que ore por viento.
     —Muy bien, capitán, lo haré, pero tiene que izar las velas.
     —Pero esto es ridículo. No hay ni la más ligera brisa. Además los marineros pesanrán que estoy loco.
      Sin embargo, al ver la actitud firme de Hudson Taylor, el capitán accedió a izar las velas. Cuarenta y cinco minutos después volvió y encontró al misionero todavía de rodillas.
     —Puede dejar de orar ahora —dijo el capitán. —¡Tenemos más viento que el que podemos manejar!

Asaltado Pero Agradecido

Publicado:14 noviembre, 2010, No Hay Comentarios

MATEO HENRY ASALTADO
Romanos 12:21

Mateo Henry, el famoso autor del comentario que lleva su nombre, fue asaltado por unos ladrones que le robaron su cartera. Entonces él escribió lo siguiente en su diario: “Señor, ayúdame a estar agradecido; primero, porque nunca antes he sido robado; segundo, porque aunque se llevaron la cartera, no me quitaron la vida; tercero, porque aunque se llevaron todo lo que tenía yo, no era mucho; y cuarto, porque fui yo quien fue robado y no quien robó.”—

Tomado de 500 ilustraciones (Tribuna Evangélica)
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