Leyendo La Biblia En 1 Año: Enero 6

Publicado: 6 enero, 2013, No Hay Comentarios Categoría: Biblia

biblia1year Genesis 13:5-15:21

Mateo 5:27-48

Salmo 6:1-10

Proverbios 1:29-33


 
Génesis 13:5-15:21

13.5 Lot, quien viajaba con Abram, también se había enriquecido mucho con rebaños de ovejas y de cabras, manadas de ganado y muchas carpas. 6 Pero la tierra no era suficiente para sustentar a Abram y a Lot si ambos vivían tan cerca el uno del otro con todos sus rebaños y manadas. 7 Entonces surgieron disputas entre los que cuidaban los animales de Abram y los que cuidaban los de Lot. (En aquel tiempo, también vivían en la tierra los cananeos y los ferezeos).
8 Finalmente, Abram le dijo a Lot: «No permitamos que este conflicto se interponga entre nosotros o entre los que cuidan nuestros animales. Después de todo, ¡somos parientes cercanos! 9 Toda la región está a tu disposición. Escoge la parte de la tierra que prefieres, y nos separaremos. Si tú quieres la tierra a la izquierda, entonces yo tomaré la tierra de la derecha. Si tú prefieres la tierra de la derecha, yo me iré a la izquierda».
10 Lot miró con detenimiento las fértiles llanuras del valle del Jordán en dirección a Zoar. Toda esa región tenía abundancia de agua, como el jardín del Señor o la hermosa tierra de Egipto. (Esto ocurrió antes de que el Señor destruyera Sodoma y Gomorra). 11 Lot escogió para sí todo el valle del Jordán, que estaba situado al oriente. Se separó de su tío Abram y se mudó allí con sus rebaños y sus siervos. 12 Entonces Abram se estableció en la tierra de Canaán, y Lot movió sus carpas a un lugar cerca de Sodoma y se estableció entre las ciudades de la llanura. 13 Pero los habitantes de esa región eran sumamente perversos y no dejaban de pecar contra el Señor.
14 Después de que Lot se fue, el Señor le dijo a Abram: «Mira lo más lejos que puedas en todas las direcciones: al norte y al sur, al oriente y al occidente. 15 Yo te doy toda esta tierra, tan lejos como alcances a ver, a ti y a tu descendencia[a] como posesión permanente. 16 ¡Y te daré tantos descendientes que, como el polvo de la tierra, será imposible contarlos! 17 Recorre toda la tierra en cada dirección, pues yo te la entrego».
18 Entonces Abram mudó su campamento a Hebrón y se estableció cerca del robledo que pertenecía a Mamre, y allí construyó otro altar al Señor.
14.1  En esos días, estalló la guerra en la región. Amrafel, rey de Babilonia;[b] Arioc, rey de Elasar; Quedorlaomer, rey de Elam; y Tidal, rey de Goim, 2 lucharon contra Bera, rey de Sodoma; Birsa, rey de Gomorra; Sinab, rey de Adma; Semeber, rey de Zeboim, y el rey de Bela (también llamada Zoar).
3 Este segundo grupo de reyes unieron sus ejércitos en el valle de Sidim (que es el valle del mar Muerto).[c] 4 Durante doce años, habían estado sometidos al rey Quedorlaomer pero, en el año trece, se rebelaron contra él.
5 Un año después, Quedorlaomer y sus aliados llegaron y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim 6 y a los horeos en el monte Seir, hasta El-parán, al borde del desierto. 7 Luego dieron la vuelta y llegaron a En-mispat (que ahora se llama Cades) y conquistaron todo el territorio de los amalecitas y también a los amorreos que vivían en Hazezon-tamar.
8 Entonces los reyes rebeldes de Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Bela (también llamada Zoar) se prepararon para la batalla en el valle del mar Muerto.[d] 9 Lucharon contra Quedorlaomer, rey de Elam; Tidal, rey de Goim; Amrafel, rey de Babilonia; y Arioc, rey de Elasar. Eran cuatro reyes contra cinco. 10 Resulta que el valle del mar Muerto estaba lleno de pozos de brea. Así que cuando el ejército de los reyes de Sodoma y Gomorra huía, algunos de ellos cayeron en los pozos de brea, mientras que el resto escapó a las montañas. 11 Entonces los invasores victoriosos saquearon Sodoma y Gomorra y emprendieron el regreso a su tierra con el botín de guerra y los alimentos. 12 También capturaron a Lot —el sobrino de Abram que vivía en Sodoma— y se llevaron todas sus pertenencias.
13 Uno de los hombres de Lot escapó y le contó todo a Abram, el hebreo, que vivía cerca del robledo que pertenecía a Mamre, el amorreo. Mamre y sus parientes, Escol y Aner, eran aliados de Abram.
14 Cuando Abram se enteró de que su sobrino Lot había sido capturado, movilizó a los trescientos dieciocho hombres adiestrados que habían nacido en su casa. Entonces persiguió al ejército de Quedorlaomer hasta que lo alcanzó en Dan. 15 Allí dividió a sus hombres en grupos y atacó durante la noche. El ejército de Quedorlaomer huyó, pero Abram lo persiguió hasta Hoba, al norte de Damasco. 16 Abram recuperó todos los bienes que habían sido tomados, y trajo de regreso a su sobrino Lot junto con sus pertenencias, las mujeres y los demás cautivos.
Melquisedec bendice a Abram
17 Después de que Abram regresó de su victoria sobre el rey Quedorlaomer y todos sus aliados, el rey de Sodoma salió a encontrarse con él en el valle de Save (que es el valle del Rey).
18 Y Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo,[e] le llevó pan y vino a Abram. 19 Melquisedec bendijo a Abram con la siguiente bendición:
«Bendito sea Abram por Dios Altísimo, Creador de los cielos y la tierra.
20 Y bendito sea Dios Altísimo, que derrotó a tus enemigos por ti».
Luego Abram dio a Melquisedec una décima parte de todos los bienes que había recuperado.
21 El rey de Sodoma le dijo a Abram:
—Devuélveme a mi pueblo, el cual fue capturado; pero puedes quedarte con todos los bienes que recuperaste.
22 Abram le respondió al rey de Sodoma:
—Juro solemnemente ante el Señor, Dios Altísimo, Creador de los cielos y la tierra, 23 que no tomaré nada de lo que a ti te pertenece, ni un simple hilo ni la correa de una sandalia. De otro modo, podrías decir: “Yo soy quien enriqueció a Abram”. 24 Aceptaré solamente lo que mis jóvenes guerreros ya han comido, y pido que tú entregues una porción justa de los bienes a mis aliados: Aner, Escol y Mamre.
15.1 Tiempo después, el Señor le habló a Abram en una visión y le dijo:
—No temas, Abram, porque yo te protegeré, y tu recompensa será grande.
2 Abram le respondió:
—Oh Soberano Señor, ¿de qué sirven todas tus bendiciones si ni siquiera tengo un hijo? Ya que tú no me has dado hijos, Eliezer de Damasco, un siervo de los de mi casa, heredará toda mi riqueza. 3 Tú no me has dado descendientes propios, así que uno de mis siervos será mi heredero.
4 Después el Señor le dijo:
—No, tu siervo no será tu heredero, porque tendrás un hijo propio, quien será tu heredero.
5 Entonces el Señor llevó a Abram afuera y le dijo:
—Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. ¡Ese es el número de descendientes que tendrás!
6 Y Abram creyó al Señor, y el Señor lo consideró justo debido a su fe.
7 Entonces el Señor le dijo:
—Yo soy el Señor que te sacó de Ur de los caldeos para darte esta tierra como posesión.
8 Pero Abram respondió:
—Oh Soberano Señor, ¿cómo puedo estar seguro de que realmente voy a poseerla?
9 Y el Señor le dijo:
—Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón de paloma.
10 Entonces Abram le presentó todos esos animales y los mató. Luego partió a cada animal por la mitad y puso las mitades una al lado de la otra; sin embargo, no partió a las aves por la mitad. 11 Algunos buitres se lanzaron en picada para comerse a los animales muertos, pero Abram los espantó.
12 Al ponerse el sol, Abram se durmió profundamente, y descendió sobre él una oscuridad aterradora. 13 Después el Señor dijo a Abram: «Ten por seguro que tus descendientes serán extranjeros en una tierra ajena, donde los oprimirán como esclavos durante cuatrocientos años; 14 pero yo castigaré a la nación que los esclavice, y al final saldrán con muchas riquezas. 15 En cuanto a ti, morirás en paz y serás enterrado en buena vejez. 16 Cuando hayan pasado cuatro generaciones, tus descendientes regresarán aquí, a esta tierra, porque los pecados de los amorreos no ameritan aún su destrucción».
17 Después de que el sol se puso y cayó la oscuridad, Abram vio un horno humeante y una antorcha ardiente que pasaban entre las mitades de los animales muertos. 18 Entonces el Señor hizo un pacto con Abram aquel día y dijo: «Yo he entregado esta tierra a tus descendientes, desde la frontera de Egipto[f] hasta el gran río Éufrates, 19 la tierra que ahora ocupan los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, 20 los hititas, los ferezeos, los refaítas, 21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos».

Notas al pie:
[a] Génesis 13:15 En hebreo simiente, también en 13:16.
[b] Génesis 14:1 En hebreo Sinar; también en 14:9.
[c] Génesis 14:3 En hebreo mar Salado.
[d] Génesis 14:8 En hebreo valle de Sidim (ver 14:3); también en 14:10.
[e] Génesis 14:18 En hebreo El-Elión; también en 14:19, 20, 22.
[f] Génesis 15:18 En hebreo el río de Egipto, en referencia a un ramal oriental del río Nilo o bien al arroyo de Egipto en el Sinaí (ver Nm 34:5).

Mateo 5:27-48

5.27 »Han oído el mandamiento que dice: “No cometas adulterio”[a]. 28 Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. 29 Por lo tanto, si tu ojo —incluso tu ojo bueno[b]— te hace caer en pasiones sexuales, sácatelo y tíralo. Es preferible que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano —incluso tu mano más fuerte[c]— te hace pecar, córtala y tírala. Es preferible que pierdas una parte del cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
31 »Han oído la ley que dice: “Un hombre puede divorciarse de su esposa con sólo darle por escrito un aviso de divorcio”[d]. 32 Pero yo digo que un hombre que se divorcia de su esposa, a menos que ella le haya sido infiel, hace que ella cometa adulterio; y el que se casa con una divorciada también comete adulterio.
33 »También han oído que a nuestros antepasados se les dijo: “No rompas tus juramentos; debes cumplir con los juramentos que le haces al Señor”[e]. 34 Pero yo digo: ¡no hagas juramentos! No digas: “¡Por el cielo!”, porque el cielo es el trono de Dios. 35 Y no digas: “¡Por la tierra!”, porque la tierra es donde descansa sus pies. Tampoco digas: “¡Por Jerusalén!”, porque Jerusalén es la ciudad del gran Rey. 36 Ni siquiera digas: “¡Por mi cabeza!”, porque no puedes hacer que ninguno de tus cabellos se vuelva blanco o negro. 37 Simplemente di: “Sí, lo haré” o “No, no lo haré”. Cualquier otra cosa proviene del maligno.
38 »Han oído la ley que dice que el castigo debe ser acorde a la gravedad del daño: “Ojo por ojo, y diente por diente”[f]. 39 Pero yo digo: no resistas a la persona mala. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, ofrécele también la otra mejilla. 40 Si te demandan ante el tribunal y te quitan la camisa, dales también tu abrigo. 41 Si un soldado te exige que lleves su equipo por un kilómetro,[g] llévalo dos. 42 Dale a los que te pidan y no des la espalda a quienes te pidan prestado.
43 »Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo”[h] y odia a tu enemigo. 44 Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos![i] ¡Ora por los que te persiguen! 45 De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual. 46 Si sólo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo. 47 Si eres amable sólo con tus amigos,[j] ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo. 48 Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto.

Notas al pie:
[a] Mateo 5:27 Ex 20:14; Dt 5:18.
[b] Mateo 5:29 En griego tu ojo derecho.
[c] Mateo 5:30 En griego tu mano derecha.
[d] Mateo 5:31 Dt 24:1.
[e] Mateo 5:33 Nm 30:2.
[f] Mateo 5:38 En griego la ley que dice: “Ojo por ojo y diente por diente”. Ex 21:24; Lv 24:20; Dt 19:21.
[g] Mateo 5:41 En griego milion [1478 metros ó 4854 pies].
[h] Mateo 5:43 Lv 19:18.
[i] Mateo 5:44 Algunos manuscritos incluyen Bendigan a quienes los maldicen. Hagan el bien a todos los que los odian. Comparar Lc 6:27-28.
[j] Mateo 5:47 En griego tus hermanos.

Salmos 6:1-10

1 Oh Señor, no me reprendas en tu enojo ni me disciplines en tu ira.
2 Ten compasión de mí, Señor, porque soy débil; sáname, Señor, porque mis huesos agonizan.
3 Mi corazón está angustiado; ¿cuánto falta, oh Señor, para que me restaures?
4 Vuelve, oh Señor, y rescátame; por tu amor inagotable, sálvame.
5 Pues los muertos no se acuerdan de ti; ¿quién puede alabarte desde la tumba?[a]
6 Estoy agotado de tanto llorar; toda la noche inundo mi cama con llanto, la empapo con mis lágrimas.
7 El dolor me nubla la vista; tengo los ojos gastados a causa de todos mis enemigos.
8 Váyanse todos los que hacen el mal, porque el Señor ha oído mi llanto.
9 El Señor ha escuchado mi ruego; el Señor responderá a mi oración.
10 Que todos mis enemigos sean deshonrados y aterrorizados; que retrocedan de golpe, avergonzados.

Notas al pie:
[a] Salmos 6:5 En hebreo el Seol?

Proverbios 1:29-33

29 Pues odiaron el conocimiento y decidieron no temer al Señor.
30 Rechazaron mi consejo y no prestaron atención cuando los corregía.
31 Por lo tanto, tendrán que comer el fruto amargo de vivir a su manera y se ahogarán con sus propias intrigas.
32 Pues los simplones se apartan de mí hacia la muerte. Los necios son destruidos por su despreocupación.
33 En cambio, todos los que me escuchan vivirán en paz, tranquilos y sin temor del mal».

Nueva Traducción Viviente (NTV)

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