Viviendo Por Cristo En El Hogar

Viviendo Por Cristo En El Hogar
Texto: 1 Pedro 3:1-12

Debemos permitir que Cristo gobierne en todos los aspectos de mi hogar con el propósito que el mundo perdido vea el poderoso testimonio de que Cristo vive a través de mi familia y de mí.

Versículo clave: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” 1 Pedro 3:8, 9

UN VISTAZO PRELIMINAR

La sociedad hoy día está enfrentando una tormenta de desastre que se avecina la cual literalmente ha golpeado donde más duele. Los estadísticos nos dicen que la mitad de todos los matrimonios hechos en años recientes terminará en divorcio en un lapso de dieciocho meses. Sólo mire a su alrededor. ¿Puede encontrar una familia en su iglesia que no haya sido tocada por el divorcio? Debe ser obvio para cualquiera que analiza honestamente la situación, que algo está terriblemente mal en los hogares hoy día.
Lamentablemente, esto no es nada nuevo. Por siglos Satanás ha atacado el hogar y hoy día parece que está ganando terreno. Entienda por favor que un hogar roto es un campo fértil de cultivo para todo tipo de actividad pecaminosa. Obviamente, el adulterio viene a la mente, pero todos los asuntos de una conducta pecaminosa llegan del egoísmo y de la falta de amor que caracteriza a la mayoría de los divorcios.
No hay garantía alguna que los cristianos tendrán un hogar feliz sólo porque ambas partes sean salvas. Hay todavía menos base para tener armonía cuando uno de los cónyuges no es cristiano. En la lección de hoy encontramos instrucciones sabias para un hogar feliz. Pedro toca la difícil situación donde puede que un cónyuge sea salvo y el otro no. Él nos da unas directrices para las esposas, los maridos y luego para todos. Todos vivimos en un hogar de algún tipo, y todos anhelamos encontrar felicidad ahí. Recuerde que estas palabras no son sugerencias que deban considerarse y ejecutarlas si hiciera falta; éstas son palabras de Dios para ayudarnos a gobernar nuestras vidas con el fin de honrar y glorificar a nuestro Señor.

UNA MIRADA MÁS CERCANA

I. Instrucciones para las esposas
1 Pedro 3:1-6

1. Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
2. Considerando vuestra conducta casta y respetuosa.
3. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
4. sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.
5. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos;
6. como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.

Una gran parte de los problemas en los hogares hoy día se debe a los modelos de conducta que son adoptados por nuestros jóvenes. Los paradigmas para el éxito los tomamos de la cultura popular en vez de tomarlos de la Palabra de Dios. Demasiada gente está literalmente tratando de vivir en persona las cosas que ven en la televisión o en las películas. Usted puede pensar que estas cosas no ejercen influencia sobre usted, pero la verdad es que sí nos influencian grandemente. Las grandes corporaciones no gastan millones en anuncios porque no funciona.
Pedro reprende a las esposas a que consideren dos grandes ejemplos. El primero es Jesús. “Asimismo” en el versículo 1, e “igualmente” en el versículo 7, se refieren al ejemplo de Jesús dado en el capítulo 2. Jesús no fue un ciudadano de segunda clase por vivir en sumisión a su Padre Celestial. Tampoco una esposa es una persona de segunda clase porque viva en sumisión a su marido. La idea es la de rango militar. Un general no es un hombre mejor que uno privado, pero sí tienen distintos rangos y responsabilidades. Sea que al mundo le guste, o no, los hombres y las mujeres son distintas. Los niños no son sólo adultos en miniatura, y no deben ser tratados como tal. Para que cada uno de nosotros sea feliz debemos tomar nuestro propio lugar en el plan que tiene Dios de las cosas, y esto es lo que Pedro está enseñando aquí.
Esta enseñanza en particular se dirige a una mujer creyente con un marido inconverso. A menudo oímos la falsa teología que sugiere que la verdad de la Biblia no se aplica a inconversos. Esto es totalmente falso. La idea aquí es que la vida casta y respetuosa de una esposa creyente puede ser un testigo poderoso y favorable para un esposo pagano. El testimonio más poderoso y convincente que podemos dar es demostrarle al mundo que un cambio ha tenido lugar en nosotros debido a nuestra fe en Jesús. Una mujer que le demostró este cambio a su marido inconverso tuvo una buena oportunidad de ganarlo al Señor.
Pedro amonestó a las mujeres a que se pusieran lo más lindas posible. Sin embargo, esto no debe hacerse sólo por fuera; más bien, la atención específica debe dársele a la belleza interior. Toda sociedad tiene sus propias ideas sobre lo que constituye la belleza, pero todas concuerdan en que no importa cómo nos veamos por fuera, un espíritu manso y silencioso es atractivo.
Nosotros tenemos poco control sobre nuestra apariencia física y sin importar lo que hagamos, nuestra apariencia cambiará. Considere un cuerpo que ha sido sepultado por unos cuantos años y usted entenderá lo que digo. Pero un espíritu manso y silencioso vivirá en las mentes de nuestros amigos y familia mucho después de que nuestra belleza física haya perecido.
El segundo ejemplo que Pedro dio consideraba a las mujeres piadosas del Antiguo Testamento. Estas mujeres confiaron en Dios y tomaron sus propios lugares en sus hogares. Específicamente se menciona a Sara, la esposa de Abraham.
Evidentemente, Sara era excepcionalmente bella físicamente hablando. Las mujeres que Pedro mencionó podían alcanzar la misma belleza al tomar sus propios lugares en sus hogares y dedicarse al servicio del Señor.
Una observación importante se debe añadir aquí. Dios no ha diseñado algún plan malévolo y despiadado para que nuestras vidas sean miserables. Dios sabe quienes somos y conoce los deseos de nuestro corazón. Su plan nos dará lo que realmente necesitamos para vivir. Recuerde, quienquiera que usted sea, y donde quiera que vaya, Dios lo ama y Él está procurando lo mejor para usted. Lo mejor que puede hacer una esposa por ella misma, por su marido y por su familia es vivir en armonía con las instrucciones específicas de la Biblia.

II. Instrucciones para los maridos
1 Pedro 3:7

7.Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

La palabra clave para las esposas es sujeción, que significa “ser colocada según el rango”. La palabra clave para los maridos es consideración. Un marido nunca debe dar por un hecho a su esposa ni a su familia como si su única razón para existir fuera su propio placer. Ningún hombre que verdaderamente ame a su esposa puede estar feliz si su esposa no es feliz. Como dijo Salomón sabiamente en Proverbios 21:19: “Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda”.
Un marido sabio será considerado con su esposa primero en asuntos físicos. Él morará con ella. No hay sustitución alguna para la presencia física en un hogar. A menudo las demandas de la vida puede separar a las parejas maritales, pero un marido debe gastar tanto tiempo cuanto le sea posible con su cónyuge. A menudo oímos el término calidad de tiempo. Francamente, yo no sé qué significa eso. Tiempo es tiempo y nosotros necesitamos pasarlo con los seres que queremos. Una encuesta reciente sugirió que los maridos y las esposas pasan menos de una hora a la semana hablando entre sí. Los hogares pueden convertirse en poco menos que una dirección común para extraños. Un marido debe ver que tome tiempo para estar físicamente presente con su esposa.
Luego, un esposo debe responder intelectualmente a su esposa. Debe morar con ella según la sabiduría. El marido tiene una responsabilidad de saber lo que está pasando en su propio hogar. Él no debe dejar la toma de decisiones en ninguna área solamente en manos de su esposa. Él debe estar involucrado en todos los asuntos pequeños y grandes que le atañen al hogar. Él debe conocer a su esposa, entender por lo que ella está pasando y también conocer a sus hijos. Sólo porque la gente viva bajo el mismo techo no significa que no puedan aún ser extraños. La comunicación es la clave, y la comunicación no sólo es hablar. Nosotros tenemos que escucharnos los unos a los otros.
Un esposo también tiene una tarea emocional hacia su esposa. Él debe tratarla con honor. Observe estos estados como si ella fuera un vaso frágil. Puede que una esposa realmente sea más débil que su marido, o puede que no, pero él debe tratarla como si lo fuera. Esto significa ser considerado, cortés y siempre actuar como un caballero. Los hombres hacen esto cuando están saliendo con una señorita, pero a menudo todo eso se olvida unos cuantos años después en el matrimonio. Un marido debe respetar los sentimientos y los deseos de su esposa. Puede que no esté de acuerdo con ellos, pero debe tratarla justamente y hacer lo mejor por entender el punto de vista de ella. Un marido que es sensible a los sentimientos de su esposa obtendrá el amor y el respeto de ella, y crecerá al ver las cosas desde la perspectiva de ella.
Finalmente, el marido debe echarse al hombro su responsabilidad como cabeza espiritual de su hogar. Su vida de oración debe ser un ejemplo para su familia. Nosotros sabemos que podemos orar en secreto y que nuestro Padre Celestial entonces nos recompensará en público, pero también podemos orar en la presencia de otros. Una familia debe ver el ejemplo grande y bueno de un padre que llama a su familia a orar. No hay nada que no pueda ser llevado ante el Señor, y las esposas y los hijos aprenden una lección valiosa cuando ven a su marido y padre personalmente volverse a Dios.
Éstas no son metas imposibles para personas sobrehumanas. Ésta es la vida ordinaria que Dios espera que tanto los maridos como las esposas vivan todos los días. Cuando nos comportemos de esta manera, daremos un gran paso hacia el mantenimiento de hogares felices y espiritualmente fructíferos.

III. Instrucciones para todos
1 Pedro 3:8-12

8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
10.Porque:El que quiere amar la vidaY ver días buenos,Refrene su lengua de mal,Y sus labios no hablen engaño;
11. apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala.
12. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.

Aquí hay maneras en que debemos conducirnos en nuestros hogares y en todas partes. Éstas son instrucciones para los maridos, las esposas y los hijos por igual. Incluso se aplican a los siervos y amos, o a cualquiera en cualquier situación que podamos imaginar.
Pedro instó la unidad. Esto no significa la unidad por la fuerza; más bien es la unidad de la sumisión donde todos estén buscando el bienestar de los demás. Entonces, se nos enseña a ser amorosos los unos con los otros. El amor literalmente cubrirá una multitud de problemas. Nosotros podemos tolerar mucho simplemente porque amamos a alguien. El amor nos llevará a ser corteses. En ninguna relación hay sustituto alguno para la cortesía.
Si realmente nos amamos y nos respetamos, no habrá necesidad de pagarle a alguien con la misma moneda, particularmente los miembros de nuestra propia familia. Si pagamos mal con mal, nos montaremos a dar vueltas en los caballitos que aumentan de velocidad y donde nadie gana. Argumentos vociferados a todo volumen el uno al otro pueden causar daños permanentes a cualquier corazón. Sencillamente debemos saber esto y evitar tal conducta.
En vez de eso debemos procurar ser una bendición para todos los que conocemos. Imagine cómo cambiaría su vida si todos en su hogar se levantaran todos los días pensando, ¿cómo puedo ser de bendición a mi familia hoy? Al final heredaremos una gran bendición y si somos sabios, comenzaremos a ser de bendición los unos a los otros ahora mismo.

UNA PALABRA FINAL

Algunas personas ven a Dios como un tirano que hace todo tipo de reglas misteriosas y arbitrarias que gobiernan nuestras vidas y nos hacen infelices. Nada puede estar más lejos de la verdad. Dios es amor y Él es nuestro Padre amoroso y preocupado que está en el cielo. Todo lo que Dios le pide a todos que hagan es para su propio beneficio. Un hombre perdido necesita convertirse. Los cristianos se alegran cuando los perdidos vienen a Jesús, pero la persona perdida que se convierte recibe más de la experiencia que cualquier otro.
Una iglesia nuevo-testamentaria es el mejor lugar para crecer en gracia y sabiduría y para servir a Dios. Ésta es una bendición, no un castigo. Vivir en medio de la voluntad de Dios individualmente para nosotros es el mejor lugar para estar.
Esto no quiere decir que no tendremos problemas en nuestras vidas. El hecho es que todos los que vivimos por Jesús, sufriremos. Significa que la ruta más corta y la mejor desde donde usted está hacia la felicidad del cielo es encontrar y hacer la voluntad de Dios con el mayor esfuerzo posible.
Dios quiere que las esposas sean felices. Dios quiere que los maridos sean felices. La manera para ser feliz, amar la vida y ver días buenos es encontrando la voluntad de Dios y cediéndole nuestra voluntad a Él. Si lo hacemos, el Espíritu Santo nos ayudará, su Palabra nos instruirá y encontraremos a Dios disponible y listo para bendecirnos en todo lo que hagamos.

PARA DISCUSIÓN

1 Hable sobre los roles bíblicos de los maridos y las esposas como se presenta en 1 Pedro 3:1-7. ¿Son estos roles generalmente seguidos hoy día?
2 ¿Qué significa que una esposa esté en sujeción a su marido? ¿Se practica esto hoy día? ¿Por qué sí o por qué no?
3 ¿Qué significa que un marido viva con su esposa sabiamente, “dando honor a la mujer” (versículo 7)? ¿Se practica esto hoy día? ¿Por qué sí o por qué no?
4 Los cristianos no deben vengarse por el mal que se haga en contra de ellos, más bien deben bendecir a quienes les hacen mal (versículo 9). ¿Qué sucedería si este principio fuera comúnmente practicado hoy día?

 Preparado por D. Robinson; COMITÉ BAUTISTA ESCUELA DOMINICAL de A.B.A.

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