Aborreciendo Lo Malo; Aplicándoos a Lo Bueno (John Piper)

Aborreciendo Lo Malo; Aplicándoos a Lo Bueno
Por John Piper

Romanos 12:9
El amor sea sin hipocresía. Aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno.

Es maravilloso saber que si usted cree y enseña las verdades sencillas de la Biblia se ahorrará a sí mismo y a sus hijos cientos de locuras de cada nueva generación. Si quiere ser útil para su generación, no necesita ser un experto en la última moda filosófica, o en la última moralidad progresista, o en la última tendencia psicológica. Pocos cristianos necesitan estudiar estas corrientes y responderlas. La gran mayoría de los cristianos simplemente debieran marchar al ritmo de otro tamborilero.

La mayoría de los cristianos ordinarios necesitan profundizar en la Biblia y creer y absorber qué significa y qué implican sus declaraciones más sencillas. Si lo hacen, si profundizan su intelecto en cada aspecto de la Biblia, y permiten que ella moldee su mente y corazón, se ahorrarán muchas corrientes desviadas que suenan actualizadas, pero terminan en la destrucción de las vidas.

Creo que usted verá esta verdad en acción si meditamos hoy en la segunda mitad de Romanos 12:9. Todo el versículo dice: «El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno. La vez anterior vimos las palabras: «El amor sea sin hipocresía”. Hoy nos enfocamos en las palabras: «aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno”. Mi idea central es: si usted va a pensar, y orar, y obedecer según esta sencilla exhortación, usted (y sus hijos) serán liberados de muchas de las vanidades de esta época, y de todas las épocas.

Hagámoslo juntos. Veo cinco verdades que hay que señalar. Quizás ni estén conscientes de estos principios, sin embargo, ellos pueden tener un efecto poderosamente bueno en ustedes. En otras palabras, no usted tiene que ser un predicador expositivo para ser transformado por la Biblia. Pero es útil que estas cinco verdades sean señaladas de vez en cuando y que pueda ser incitado y profundizado el poder transformador del texto.

1. Existe Algo Más Allá de Mí, Llamado Bien Objetivo y Mal Objetivo

Cuando Pablo dice: «aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno», está rechazando la noción de que el mal está definido por lo que yo aborrezco; y está rechazando la noción de que lo bueno está definido por aquello a lo que yo me aplico. Es tan simple y tan obvio. ¿Alguna vez pensó en decírselo a sus hijos? Quizás. Pero si le enseña versículos como este las veces suficientes y con la profundidad suficiente, ellos absorberán toda la perspectiva bíblica para su gran bien.

Es decir, absorberán la perspectiva de que existe algo como el bien y el mal, y que el bien y el mal son realidades externas a ellos. El bien y el mal no dependen de nosotros o de nuestros niños para volverse bueno o malo. Son buenos y malos objetivamente. Lo bueno no es lo que usted desea que sea bueno. Y lo malo no es lo que usted desea que sea malo. Que nos guste algo no hace que sea bueno, y odiar algo no hace que sea malo. Existe una realidad externa. Y además, existe usted. Esa realidad es buena o mala. Usted no la hace buena o mala.

¿Cómo vemos este concepto? Porque Pablo dice: «aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno”. En otras palabras, el bien y el mal no cambia, nosotros cambiamos. Nuestros corazones pueden aferrarse a las cosas porque las deseamos, y nuestros corazones pueden rechazar algunas cosas intensamente, porque no las deseamos. Pablo dice: aquí hay mal, y aquí hay bien. Ahora, traigan sus emociones y voluntad según lo que aquí ya existe objetivamente. Cuando encuentre el mal objetivo, aborrézcalo. Y cuando encuentre el bien objetivo, abrácelo.

Ahora, ¿qué hace que el bien sea bueno? ¿Y qué hace que el mal sea mal? En otras palabras, ¿cómo nos percatamos de que existe el bien objetivo y el mal objetivo? Bueno, este versículo no lo dice. Pero no tenemos que irnos muy lejos para encontrar la respuesta. Versículo 2: » Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto”. Existe el bien objetivo porque existe «la voluntad de Dios». O más simplemente, y más profundamente, existe el bien objetivo más allá de nosotros porque Dios existe más allá de nosotros. Y más concreta y específicamente, Dios se ha dado a conocer a sí mismo objetiva e históricamente en Jesucristo, en las Escrituras.

Si no hay Dios, si no hubiera un Cristo, entonces el bien sería subjetivo, no objetivo. El bien existiría según la perspectiva del que contempla, especialmente del más fuerte. El poder dictaminaría lo correcto. Pero Dios existe. Y por tanto, el poder no dictamina lo correcto. El bien y la verdad, y lo correcto, y lo hermoso, tienen su fundamento en Dios, y en su auto-revelación: Jesucristo. Lo que significa que el agricultor más sencillo en Rusia, o el judío en Alemania, o el esclavo en Georgia, o el prisionero cristiano en Roma, pueden decir al Stalin, o Hitler, o dueño de plantaciones o al césar más poderoso: «No señor, eso es malo. Y todo su poder no hará que sea bueno. Por encima de usted está Dios. Y por tanto, el bien y el mal tienen una realidad objetiva más allá de usted».

Oh, qué gran regalo damos a nuestros hijos cuando les enseñamos las enseñanzas simples y sencillas de la Biblia. Sus implicaciones van muchísimo más allá de nuestro conocimiento. En esta única frase hay un mundo de verdades preciosas.

2. No es Suficiente con Desechar el Mal, y Elegir el Bien; se Requiere Una Intensidad Interior

Fíjese en los verbos de Pablo: «aborreciendo (apostungountes) lo malo, aplicándoos a lo bueno (kollömenoi)». Él no dijo: «No escojan lo malo sino lo bueno». Sus palabras son muy fuertes. «Aborreciendo» es una buena traducción. También sería correcto decir «odien, disgústense con» (Liddell and Scott Lexicon). La frase «aplicándoos a lo bueno» significa aférrense a lo bueno. Ámenlo. La palabra es utilizada para la unión sexual en 1ra a los Corintios 6:16.

En otras palabras, Dios no está interesado en una religión sostenida por la fuerza de voluntad, o en una moralidad sostenida por la fuerza de voluntad. No es suficiente con escoger. No es un señalizador de una transformación profunda. Recuerde el significado de hipocresía (cambiar lo exterior con decisiones de la voluntad). Ahora Pablo dice, no solo eviten lo malo, ódienlo. No solo escojan el bien, aférrense al bien. Amen el bien. La batalla de la vida cristiana es una batalla principalmente para que nuestras emociones cambien, no solo nuestro comportamiento.

Con este concepto llegamos a la tercera observación.

3. La Biblia Ordena que Nuestras Emociones Sean Cambiadas, Aun Cuando no Tenemos un Control Inmediato Sobre Ellas

Usted no puede comenzar a aborrecer inmediatamente lo que le gusta. Pero cuando Pablo dice: «aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno», está ordenando a nuestras emociones que sean de una y otra forma. Nunca crea en el argumento de que Dios no requiere que nuestras emociones sean de una forma u otra, como si Dios solo tuviera requerimientos para el cuerpo o la voluntad. Dios no solo ordena que escojamos lo bueno, sino que lo amemos, y no solo ordena que desechemos lo malo, sino que lo odiemos y aborrezcamos.

Pero, ¿qué sucede si su corazón está en tal condición que ama lo malo y odia lo bueno? ¿Cómo obedecerá usted este mandamiento? La respuesta es que debemos nacer de nuevo. Lo que simplemente ha nacido de la carne, ama las cosas de la carne. Lo que es nacido del Espíritu ama las cosas del Espíritu (Juan 3:3-7; Romanos 8:7-8; 1ra a los Corintios 2:14-16).

O, para usar términos bíblicos diferentes, el nuevo pacto, adquirido para nosotros por la sangre de Cristo (Lucas 22:20; 1ra a los Corintios 11:25), debe ser completado en nuestras vidas, si nuestras emociones desean conformarse a la perspectiva que Dios tiene del bien y del mal. Ezequiel 36:26: «‘Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros”. Dios debe darnos un nuevo corazón si vamos a odiar y a amar como debiéramos. Lograremos obtener un nuevo corazón para nosotros mismos (Ezequiel 18:31) al anhelar el cambio propio y clamar por la misericordia de Dios en el nombre de Cristo para que nos sea quitado el corazón de piedra. Y cuando Cristo ya nos ha dado un nuevo corazón que comienza a ver el mundo como él lo ve, y comienza a sentir como él siente, entonces debemos continuar buscando la transformación diaria: «contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria» (2da a los Corintios 3:18).

La vida cristiana no se trata de simples elecciones. Es elegir con intensidad: aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno.

4. El Bien Moral Objetivo es Bueno Para Nosotros, y el Mal Moral Objetivo es Malo para Nosotros

Lo veo fundamentalmente en la relación entre las dos mitades de este versículo. Primero dice el versículo 9: «El amor sea sin hipocresía;…». Y entonces, sin comenzar una nueva oración, en el griego original, continua diciendo: «… aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno”. El vínculo entre el mandamiento a amar y el mandamiento a aborrecer lo malo y a aplicarnos a lo bueno está muy cerca. Parece como si Pablo estuviera diciendo algo esencial acerca del amor.

Todos están de acuerdo en qué significa el amor, al menos, significa hacer por las personas lo que es bueno para ellas, no malo. Así que cuando Pablo dice: «El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno”. Yo supongo que quiere decir que sería amoroso aborrecer lo malo y aplicarnos a lo bueno. Lo que significa lo que Dios llama malo debe ser malo para las personas, y lo que Dios llama bueno, debe ser bueno para las personas.

Y no al contrario. Nosotros no decidimos qué es bueno para las personas y qué es malo para las personas y entonces definimos así al amor. Dios decide qué es bueno y qué es malo, y nosotros seguimos su orientación y le llamamos amor, porque lo que Dios dice que es bueno, es bueno para las personas, y lo que Dios dice que es malo, es malo para las personas.

Usted lo puede ver muy claramente en 1ra de Juan 5:2. Juan escribe: «En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos» ¿Cómo saber que está amando a las personas? Al amar a Dios y guardar sus mandamientos. Sus mandamientos son la expresión del bien objetivo. Y sus prohibiciones son la expresión del mal objetivo. Y por tanto, el mal objetivo es malo para las personas y el bien objetivo es bueno para las personas.

Pero seamos explícitamente cristianos. El bien objetivo supremo es el Dios-Hombre, Cristo mismo. Él es nuestro bien. Y por esa razón usted puede ver más claramente que el bien objetivo supremo es bueno para nosotros. Nada es mejor para nosotros que Cristo. Él es infinitamente bueno, e infinitamente bueno para nosotros. En él el bien y el bueno-para-nosotros se vuelven una sola esencia. Todos los restantes bienes son buenos para nosotros de un modo indirecto. Son buenos para nosotros porque nos guían hacia él. Solo él es el bien que es directa y supremamente bueno para nosotros.

Lo que nos lleva hacia la quinta y última observación.

5. El Amor Genuino Debe Odiar

Si existiera un universo en que no hubiera un mal que hiriera a las personas o deshonrara a Cristo, entonces solo existiría el amor y no el odio. No habría algo que odiar. Pero en un mundo como el nuestro, no solo es necesario que amemos y odiemos, sino que nuestro amor incluya el odio.

Pablo dice: «El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo». Un comentarista llama a este aborrecimiento «un intenso rechazo interior». Es rechazo. Es interior. Es intenso. Y lo que quiero decir es que en este mundo el amor tiene que sentir odio por lo malo. Como el mal hiere a las personas, y deshonra a Dios, usted no puede decir que ama a las personas mientras consciente el mal.

No cometa el error de decir: el mal que aprecio solo me hiere a mí, y por tanto no significa que yo no ame a los demás. Eso es absolutamente falso (vea 1ra de Juan 5:2 arriba). Usted fue creado para mostrar a otros la dignidad de Cristo. Eso es lo bueno para ellos. Es lo que significa amarles. Pero si usted se hace cosas que dañan su disfrute de Cristo y su expresión de Cristo, entonces peca contra los demás y no solo contra sí mismo. Les roba aquello que Dios determinó que usted les diera.
Así que digo nuevamente, el amor por los demás debe odiar el mal. Porque el mal hiere directamente a otros, y el mal hiere indirectamente al herirle a usted. El mal oscurece la belleza de Cristo. Y Cristo es nuestro mayor bien. Nuestro mayor gozo.

Conclusión

A medida que se acerca la Navidad, y usted piensa en los regalos, recuerde que uno de los mayores regalos ahora y para la próxima generación es creer y enseñar la Palabra de Dios, simple y sencilla. «… aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno”. Oh, en estas palabras hay un mundo de preciosas verdades. Y Cristo es la conclusión de toda verdad y de todo bien, y el triunfo sobre toda maldad. Así que en esta temporada de Adviento, aférrense a Cristo y aborrezcan todo lo que le deshonre a él.

By John Piper. © Desiring God. Website: desiringGod.org

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