Mandatos Alusivos a Los Mandatos

Texto: 1 Timoteo 5:17­-25
Versículo clave: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”.
1 Timoteo 5:17

Debemos llegar a entender la responsabilidad de cada iglesia de apoyar, cuidar con ternura y más fielmente orar por el pastor.

UN VISTAZO PRELIMINAR

Esta lección continúa las enseñanzas prácticas sobre el com-portamiento adecuado en una de las iglesias del Señor. Es posible que una iglesia se comporte de una forma tan vergonzosa que la iglesia se una, no para lo mejor sino para lo peor (1 Co. 11:17). El trabajo de la iglesia es trabajo serio, y en estos asuntos toda iglesia y todo pastor deben seguir cuidadosamente las instrucciones de la Biblia.
Es evidente que Pablo tenía una buena relación con los ancianos de Éfeso (Hch. 20:3638). Timoteo era un joven y necesitaba conocer algunos principios básicos sobre cómo establecer una relación adecuada entre una iglesia y el pastor. Tal vez a la iglesia de Éfeso también se le debía enseñar cómo sostener y amar apropiadamente a su pastor. Estos versículos nos brindan información sobre ambas situaciones.
La relación entre una iglesia y su pastor es preciosa y hermosa cuando es como el Señor la quiere; pero a ambas partes puede producirle angustia si las cosas no van bien.
Usualmente, cuando ocurren problemas, hay mucha culpa alrededor. En vez de encontrar culpa y culpar, haremos bien en esforzarnos juntos para acatar la enseñanza bíblica.
Aquí, como en otras áreas, nosotros nunca debemos confundir nuestras preferencias por doctrinas. Puede que nos guste o no nos guste lo que estos versículos enseñan, pero no tenemos la libertad de simplemente hacerlos a un lado o ignorarlos. Esta es la Palabra de Dios y debemos respetar a nuestro Padre Celestial lo suficiente como para seguir sus instrucciones.

UNA MIRADA MÁS CERCANA

I. Honrando a los ancianos
1 Timoteo 5:17, 18

17. Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dig­nos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
18. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.

Pablo replanteó un principio dado en 1 Corintios 9:14, “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”. El sostén de un pastor por una iglesia no es una opción. El plan de Dios, claramente revelado en la Biblia, es que una iglesia sostenga a su pastor para que él pueda servir a la iglesia y cumpla su llamado al Señor.
Todo pastor merece sostén, pero los que ejecutan bien sus labores deben ser recompensados aún más. La palabra gobiernan tiene el significado de ponerse de pie delante de una congregación
o guiar con cuidado y diligencia. Todo pastor debe preocuparse diariamente por el bienestar del rebaño que el Espíritu Santo le ha dado, y esos pastores que proveen buen liderazgo espiritual deben ser contados como dignos de doble honor. El término honor tiene que ver con valor. Quienes gobiernan bien deben ser considerados como más valiosos y recompensados acorde a eso.
Observe que esto es particularmente cierto para quienes laboran en la palabra y la doctrina. Muchas destrezas del liderazgo pueden ser obtenidas en lugares que son parte del mundo, pero las destrezas que capacitan a un hombre a trabajar bien en la predicación de la Biblia y en la enseñanza de la doctrina son únicas. Éstas sólo vienen del corazón de un predicador llamado por Dios al evangelio. Este hombre es precioso y las iglesias deben reconocer su llamado por lo que es.
Pablo citó del Antiguo Testamento y también de una expresión común de aquellos días. Deuteronomio 25:4 enseña que un agricultor no debe poner bozal egoístamente a un animal que le está ayudando a cosechar su cultivo. Pablo también usó una frase común de esos días la cual enseña que un obrero debía ser pagado por lo que hacía.
Así como es cruel ponerle un bozal al buey que tiene que caminar por el campo todo el día y es malo pedirle a un hombre que trabaje para usted y no le pague, es malo que una iglesia falle en recompensar adecuadamente a su pastor fiel; especialmente a uno que labora bien en la palabra y la doctrina.
Nosotros debemos añadir que hay otro lado de la moneda. Ningún pastor debería estar en el ministerio sencillamente por la esperanza de la ganancia económica. Un pastor jamás debe considerar lo que hace en base a una cuota por los servicios prestados. Un pastor llamado por Dios debe servir donde el Señor le guíe, sin importar cuál recompensa económica le sea dada. El hombre verdadero de Dios no estará moviéndose constantemente de una iglesia a otra en busca de la recompensa económica más alta. La fidelidad del hombre de Dios jamás debe ser usada como excusa por una iglesia para dejar de sostener adecuadamente al pastor.
Un pastor necesita lo que todos los demás necesitan para vivir una vida tranquila y pacífica. Sus hijos necesitan las mismas cosas que los hijos de los miembros de la iglesia necesitan. Su esposa tiene las mismas necesidades que cualquier otra señora de la iglesia. Él necesita el mismo tipo de seguridad económica que cualquier otra cabeza de hogar en una iglesia necesitaría. Una iglesia sabia hará lo mejor por ver que el hombre que Dios ha llamado para guiarlos sea adecuadamente indemnizado por su labor.

II. Siendo imparcial
1 Timoteo 5:19­22

19. Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.
20. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.
21. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.
22. No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni par­ticipes en pecados ajenos. Consérvate puro.

El pastor ocupa un alto cargo, pero la carne es carne sin importar la persona que la lleva. Algunos pastores deshonran su ministerio haciendo cosas que no deberían. Cuando esto sucede, se debe tratar con ellos. Todo cristiano está sujeto a esta disciplina. Primero, estamos sujetos a la disciplina del Señor mismo (Hb. 12:111). Y estamos sujetos a la disciplina de nuestra iglesia local (Mt. 18:15-20). Un hombre que es pastor no es la excepción a la regla.
Primero, ninguna acusación debía ser recibida ni tomada en serio ni ejecutada contra un anciano a menos que fuera presentada ante dos o tres testigos. Esto se refiere a una ley judía y es una buena regla a seguir. Un miembro descontento de una iglesia puede causar un gran daño divulgando falsedades y rumores sobre un pastor. Este tipo de difamación y chisme ni siquiera debe tomarse en consideración. Cuando usted oye un cuento sobre la conducta de su pastor, lo primero que debería hacer es pedirles a los testigos que vengan y corroboren la acusación. Si no hay testigos, usted debe ignorar la acusación. Este no es sólo un buen consejo, es una enseñanza directa de la Palabra de Dios.
¿Y qué si hay dos o más testigos? El asunto no debe ser echado bajo la alfombra para evitar la vergüenza. A Timoteo se le dijo que reprendiera a los que pecaren delante de todos, o públicamente, para que otros también temieran. Esto sería doloroso para todos los involucrados, pero también sería un ejemplo poderoso para otros que pudieran imitar el comportamiento impropio.
El trabajo de un pastor depende de su carácter y su reputación. Si esa reputación se destruye y su carácter se mancha, rápidamente será ineficaz como un líder. Esta reprimenda pública era un fuerte castigo por la mala conducta. Así como los premios debían ser grandes, así la reprimenda debía ser segura. Cuando los pastores siguen al Señor y practican su Palabra, no hace falta que ningún pastor sea reprendido de esta forma; pero si la situación lo demanda, la reprimenda debe proseguir.
La Biblia no se contradice en ningún nivel. El pastor humilde y arrepentido debe ser perdonado igual como sería cualquier otro miembro de la iglesia. Los principios de disciplina de la iglesia que se aplican a otros también se les aplican a los ancianos. El propósito de la disciplina nunca es por venganza. Esto le pertenece al Señor. El propósito de la disciplina es la restauración. Todo pastor y todo miembro de la iglesia debe tener cuidado de no tener el hábito de herir a los heridos.
Dos aspectos son importantes aquí. Una es que jamás debe haber parcialidad demostrada al lidiar con tales asuntos. No cabe duda que Timoteo tenía gustos y disgustos personales, pero éstos no debían ser considerados en asuntos de disciplina. Tampoco Timoteo debía poner las manos sobre un hombre sin su debido tiempo e interrogatorio. Muchas personas se ven bien cuando las vemos de entrada, pero más adelante nos arrepentimos de esa primera impresión. Así como un hombre sabio no recibirá una acusación a menos que haya evidencia para respaldarla, tampoco hará juicios precipitados sobre el carácter de otra persona. El tiempo es nuestro amigo en estos asuntos.

III. Un ejemplo de conducta personal
1 Timoteo 5:23­25

23. Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.
24. Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, más a otros se les descubren después.
25. Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas.

Ningún pastor ni ninguna iglesia son perfectos. Esto es un hecho, pero no debe impedir que nadie sirva al Señor. Jesús se especializa en usar pecadores para hacer su obra. La verdad es que es todo lo que tiene para trabajar. El hecho que este era un trabajo serio y que había muchas oportunidades para tener problemas, no debía impedir que Timoteo u otros hombres de Éfeso sirvieran al Señor.
Pablo reconoce que Timoteo tenía dos problemas físicos y médicos. El primero era estomacal. El otro era lo que Pablo le llama “enfermedades” (versículo 23). Esta palabra es literal-mente lo opuesto de fortaleza; sugiere que Timoteo no tenía una constitución física saludable. Es posible que la tensión de tratar con tantos problemas en la iglesia haya añadido a estos padecimientos físicos. Timoteo enfrentó muchos retos. La iglesia de Éfeso no era necesariamente una iglesia fácil de pastorear. Pablo no era un hombre fácil de seguir. Cualquiera que fuera la edad de Timoteo, era considerado joven. Nosotros sólo podemos imaginar tener que ponernos en los zapatos de este gran apóstol. En cualquier caso, Timoteo estaba físicamente enfermo.
Pablo le aconsejó a Timoteo que literalmente tomara su medicina. Le dijo que usara un poco de vino como medicina para ayudarse con el problema estomacal y sus enfermedades, u otras debilidades generales. Este no fue un consejo para que usara alcohol como bebida y no era una excusa para emborracharse. Ambas prácticas son condenadas por la Biblia. No hay nada de malo con usar alcohol como medicina.
Aquí se mencionan dos situaciones que aliviarán la preocupación si las podemos aceptar. Dios no hace acepción de personas pero eso no quiere decir que todos sean tratados exactamente de la misma forma. Algunos hombres son pecadores abiertos y obvios. Todos lo saben y lidian con eso. Algunos son menos aparentes, pero el juicio revelará que han pecado como todos los demás. De igual manera las buenas obras son abiertas y aparentes y algunas pueden no ser manifiestas hasta el día del juicio.
Nosotros vemos parte de esta situación en el relato de Mateo 25:3643. Ahí Jesús nos contó de una escena de juicio donde los hombres habían hecho cosas malas sin darse cuenta y otros habían hecho cosas buenas sin saber lo que habían hecho. Al final, todo será manifiesto y será descubierto. Jamás tenemos que preocuparnos sobre el resultado final de ninguna situación. Nadie se saldrá con la suya bajo ninguna circunstancia. Toda buena obra será recompensada, y todo pecado será castigado. Saber y aceptar esto calmará un corazón atribulado.

UNA PALABRA FINAL

Nosotros tenemos que tener cuidado de no insertar nuestras preferencias a cambio de estas claras enseñanzas de la Biblia. Estos son versículos que a menudo son puestos en el fuego trasero y se piensa poco en ellos; pero deben ser puestos en práctica en nuestras vidas de una manera tan segura como cualquier otro pasaje de la Escritura.
Toda iglesia debe ver por el bienestar de su pastor de la mejor forma posible. Esos pastores que guían bien y quienes laboran en la palabra y la doctrina deben ser doblemente recompensados por lo que hacen. Como Pablo escribió en su gran lección sobre sostén pastoral en 1 Corintios 9:11, “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?”
El hombre que le trajo el evangelio de Jesucristo y que traba-ja diligentemente para proveerle alimento espiritual a su alma debe ser recompensado por lo que hace.
Pero aquellos que tienen una gran recompensa también tienen una gran responsabilidad. Deben ser medidos con una norma muy alta de conducta, y deben estar listos y dispuestos a ser examinados por lo que predican y por cómo se comportan.
Otra lección aquí es que el pastor debe ser responsable de su propia salud física. Timoteo debía cuidar de su cuerpo terrenal de la mejor forma que pudiera. Si tomar agua le hacía daño, debía dejar de beberla y usar un poco de vino. No debía permitirse sufrir físicamente si había medios disponibles para aliviar su sufrimiento.
En absoluto hay necesidad que estas necesidades sean un problema para ninguna iglesia ni ningún pastor. Cuando ambos trabajan juntos en amor y son guiados por el Espíritu Santo, la paz y la armonía prevalecerán. Sencillamente necesitamos seguir las instrucciones dadas aquí.

PARA DISCUSION

1. ¿Por qué cree usted que los buenos pastores son dignos de doble honor o de una entrada más al promedio? ¿Recibe doble honor su pastor? ¿Por qué o por qué no?
2. De acuerdo a la Escritura, debe tenerse cuidado con las acusa­ciones alusivas a los ministros. ¿Por qué cree usted que Dios anhela esta medida?
3. ¿Por qué hace Dios responsable al pastor en cuanto al bienes­tar del rebaño?
4. ¿Qué cree usted que está involucrado en el trabajo del pastor de: “velar por vuestras almas” (Hb. 13:17)?

Preparado por D. Robinson; COMITÉ BAUTISTA ESCUELA DOMINICAL de A.B.A.

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