Con Jesús En La Sinagoga

Publicado: 4 octubre, 2010, No Hay Comentarios Categoría: Bosquejos,PPTs Sermones (IBWS)

CON JESUS EN LA SINAGOGA
(LUCAS 4:16)

Jesús en la Sinagoga
«Vino a Nazaret, donde se había criado, y en el día de sábado entró en la sinagoga, según su costumbre» (Lc.4:16).

Introducción.

1. Una difícil iglesia a la que unirse.
a. Un hombre negro había solicitado en numerosas ocasiones la membresía en la Iglesia Episcopaliana de San Pablo en Burlington, Estados Unidos.
b. El Obispo Hall no estaba satisfecho en el sentido de que el estado de alma de aquel hombre justificase su admisión, y siguió dando largas al asunto.
c. Al final aconsejó al solicitante que orase para que mejorase su condición espiritual.
d. Después de ello, volvió a presentar su solicitud. El Obispo le dijo: Bien, Erasto, ¿has orado como te dije?» «Sí, siñor; hi orado y hi dicho al Siñor qui quiro unirmi a l'Iglisia de San Pablo, y il Siñor mi dijo: "Buina suirti, Rasto; hi istado tratando di unirmi a ista iglisia yo mismo disdi haci vinti años".» Me parece que en esta anécdota hay algo más que mero humor. Vale la pena que reflexionemos sobre su mensaje.

2. Fuera de muchas iglesias.
a. Esta contestación nos recuerda la posibilidad de que el Señor Jesús esté fuera de las iglesias.
b. Ésta es la enseñanza de Ap.3:20: «He aquí, yo estoy a la puerta,» etc.
c. Y consiguientemente, hay muerte y esterilidad.
d. Hay algunos lugares de culto donde todo lo que hay de la presencia de Dios es la que lleves tú.

3. Problemas que surgen debido a ello.
a. Y este hecho suscita muchos problemas.
b. ¿Qué debo hacer cuando voy de vacaciones o me mudo de casa, y no puedo encontrar una congregación o un ministerio que sea conforme a las Escrituras?
c. El tema que nos ocupa nos ayudará para resolver este problema.

4. A veces podemos acudir a la Sinagoga para encontrarle a Él.
a. Este no era el caso de la multitud en Jn.6.
b. Después del milagro de alimentar a los cinco mil, etc., Jesús y los discípulos cruzaron el lago.
c. La gente fue en su búsqueda, y al final lo hallaron.
d. Por Lc.4:25 parece que lo encontraron en la orilla del lago.
e. Pero en Lc.4:59 vemos que lo encontraron y que oyeron Su discurso acerca del Pan de Vida en la Sinagoga.
f. ¿No perdemos nosotros a veces al Señor Jesús, o la conciencia de Su presencia, lo mismo que José y María, en medio de la multitud? (Lc.2:46).
g. Gracias a Dios, lo mismo que ellos podemos encontrarlo en el santuario (Lc.2:46).

¡Qué bienaventuranza llevarlo con nosotros! ¡En tal caso, hay la certeza de bendición! Éste es el ideal.
La Sinagoga es un tema interesante.
a. Es mucho lo que podría decirse acerca de ella.
b. Su origen se pierde en la oscuridad de los tiempos.
c. Llegó a ser de uso común en el tiempo del cautiverio babilónico.
d. La lectura de las Escrituras forma una parte muy importante de su culto.
e. Aquí tenemos la significación de este estudio: «Fue de la Sinagoga, y no del Templo, que tomó su constitución el cristianismo primitivo, y en lo principal sus formas de culto. El Avivamiento Anglo-Católico intenta basarse en el Templo.»

I. Nuestro Señor tenía un hábito regular de acudir a la Sinagoga en Sábado.
1. Según Su costumbre.
a. Esto no hace referencia a un hábito cultivado desde que Él inició Su ministerio público.
b. Era su costumbre invariable desde Su infancia.
2. Buenas costumbres.
a. Es importante formar buenos hábitos.
b. Juegan una importante parte en nuestras vidas.
3. Cómo la veía.
a. Quizá vio la Sinagoga por primera vez desde la galería, detrás del enrejado divisorio, con Su madre.
b. Luego, más adelante con José en la sección de los hombres.

II. Ésta era Su costumbre cuando estaba lejos de su casa, lo mismo que cuando estaba en casa.
1. Es bueno enfatizar este punto.
2. Antes de la declaración en Lc.4:16, se tiene en Lc.4:15.
3. Muchos, naturalmente, asisten a la Sinagoga en su lugar natal.
4. Pero qué diferentes se muestran cuando se van lejos, donde no se les conoce.

III. No asistía simplemente porque le hubiesen pedido que hiciese algo.
1. Asistía sencillamente como un habitante normal de Nazaret.
2. Parece bien claro que nunca antes había enseñado. Por eso se asombraban tanto ante la sabiduría que se exhibía en Su discurso: «Se quedaban asombrados, y decían: ¿De dónde tiene éste esa sabiduría y esos prodigios?» (Mt.13:54).
3. Quizá había sido Lector en ocasiones, pero nunca expositor.

IV. Asistía con regularidad aunque conocía mucho más que lo que jamás nadie pudiese enseñarle.
1. Este pensamiento vale la pena ponderarlo.
2. Nos imaginamos que no deberíamos asistir a un lugar de culto excepto si estamos seguros de que aprenderemos algo y que oiremos algo nuevo.
3. No era así con Jesús.
4. En Él estaban ocultos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.

V. Asistía con regularidad, aunque sabía que también asistían hipócritas y gente que buscaban sus propias cosas.
1. Es indudable que se había encontrado con los tales en Su Sinagoga.
2. Léase Mt.6:1; Mt.6:2; Mt.6:5; Mt.23:6.
3. ¡Cómo aborrecía Él toda esta hipocresía! ¡Cómo debía dolerle!
4. Sin embargo, Él asistía con regularidad.

IV. Siempre que Él asistía, algo sucedía (Lc.4:16).

1. Le acompañamos a la Sinagoga de Nazaret, y vemos cómo estalló la ira.
a. Si el primer efecto de Su predicación en Nazaret fue el asombro, el segundo fue la ira.
b. Ira debido a que:
1º. Habían quedado a descubierto los pensamientos de sus corazones.
2º. Se había proclamado la verdad.
3º. Habían sido reprendidos.
c. No es nada insólito que cosas así sucedan en la actualidad.
d. ¿Cuántos no han abandonado una Asamblea, Iglesia o Local llenos de ira porque se han sentido descubiertos por la Palabra de Dios aplicada por el Espíritu de Dios?

2. Con Él en una Sinagoga en Capernaúm para ver la expulsión de un espíritu inmundo (Lc.4:33).
a. Un hecho asombroso: ¡Un hombre así en una casa de oración!
b. La presencia de la pureza hizo que la impureza se agitase.
c. Y que protestase a voz en cuello.
d. Él estaba enseñando, y la gente, atónita, le escuchaba.
e. Cuando la quietud del lugar queda perturbada por los terribles gritos del poseído por un demonio.
f. Observemos la calma, tranquilidad y perfecta serenidad de nuestro Señor.
g. Y los espíritus inmundos siguen obedeciéndole.

3. Con Él a una Sinagoga en Galilea, para contemplar la Curación de la Mano Seca (Lc.6:6-11).
a. Era la mano derecha y sólo Lucas nos da este detalle.
b. Observemos:
1º. Le mandó que se pusiera en medio de todos.
2º. Extiende la mano con fe.
3º. Tipo de buenas personas no convertidas: sólo conscientes de que algo está ausente, que no llegan a cumplir, no debido a vileza ni a lepra moral.

4. Con Jesús en una Sinagoga desconocida, probablemente en Galilea, para contemplar la curación de la Mujer Encorvada (Lc.13:10).
a. Era un problema que venía de muy atrás (desde hacía 18 años).
b. Era un problema degradante (no podía mirar arriba).
c. Jesús
1º. La vio.
2º. Le puso las manos encima.
3º. La sanó.
d. Si ella no hubiese ido allá aquel día, pudiera nunca haberlo visto más.

Conclusión.
1. Podemos tener representaciones de todos estos casos en cualquier iglesia o asamblea.
2. Algunos pueden tener conciencia de ser viles.
3. Otros sólo estar conscientes de faltas o de torcimiento.
4. Pero están donde el Señor puede encontrarse con ellos.
5. Que Él sane.


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